Cuando se piensa que las estatuas por ser de mármol no tienen vida o sentimientos ¿Se está pensando de manera equivocada?
Si el mármol proviene de la naturaleza y la naturaleza es vida, entonces el mármol debería tener vida, no es producto del hombre. ¿Por qué no pensar que tiene vida? Tiene temperatura, siempre que lo tocamos tiene distinta temperatura.
En los jardines del palacio donde vive María Antonieta de Austria, se encuentran gran cantidad de estatuas de mármol, verdaderas obras de arte. Cuando el archiduque Sebastián fue a visitarla. Recorriendo los jardines, encontró la estatua de una mujer muy bella, que miraba hacia el cielo con mirada nostálgica. Indudablemente, el artista había captado a la perfección los sentimientos de esa mujer. Sebastián quedó impactado y permaneció largas horas observándola. Algo lo atraía.
Al día siguiente fue invitado por María Antonieta a permanecer unos días en el palacio. Con gran placer aceptó ya que esto le permitiría pasar largas horas en el jardín contemplando la estatua. Una tarde vio que se le caía una lágrima, la observó más de cerca y en su mirada veía sentimientos, le transmitían algo. Tenían una comunicación especial.
Cuando le contó a María Antonieta lo que le sucedía con la estatua, ella trató de disimular su furia, haciéndose la sorprendida. Dijo que no podía creer que una persona con tanta cultura pensara o creyera semejante cosa.
A la mañana siguiente fueron a pasear por el jardín para que ella pudiera observar con sus propios ojos lo él veía. Pasaron las horas y nada pudo ver María Antonieta, más que frías e inmóviles estatuas de mármol decorando su precioso jardín.
Ya de regreso, al anochecer, Sebastián, en la biblioteca, pensaba en su bella mujer, ¡¡A mí no me engañan las estatuas!! -dijo- .Tomó su abrigo y se dirigió donde se encontraba la estatua que lo tenía atrapado. Se acercó y le pidió que le dijera por qué no había demostrado nada cuando él había ido con María Antonieta. Nuevamente lágrimas brotaban de aquellos fríos, inmóviles y casi transparentes ojos. Sabía que era verdad lo que veía ¿Qué ocultaba ella? Le enviaría una carta a un amigo que podría proporcionarle información de hechos misteriosos como este.
Mientras volvía, se cruzó con María Antonieta y un par de hombres que cargaban herramientas y se dirigían hacia el lugar donde se encontraba la estatua. A su orden comenzaron a golpear la estatua para derribarla, cayendo los dos hombres muertos al mismo tiempo que daban el primer golpe. Furiosa María Antonieta gritaba:
-¡¡¡A mi no me engañan las estatuas!!!-
Sebastián hizo una buena oferta y le compró la estatua. La trasladó a su propio jardín en Inglaterra, donde tiene un lugar especial y pasa largas horas hablándole, contemplándola. Asegura que ella ya no tiene su mirada nostálgica.
Las estatuas, pueden transmitirnos algo y también engañarnos, ¿O somos nosotros mismos los que nos engañamos y vemos lo que queremos ver cuando no analizamos las cosas?
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