Marcos está apurado por llegar a su casa, el frio y la llovizna traspasan hasta sus huesos. Los amigos querían que se quedara a jugar otra partida de póker, pero él decide que con este tiempo es mejor volver antes que los caminos se pongan intransitables.
En la habitación que da al frente de la sencilla, pero cómoda casa, con el espacio y el confort necesario como para que dos personas puedan sentir que ese es su hogar, luego de haber recorrido tantos kilómetros para encontrar un lugar alejado, tranquilo, donde se puede pasar días sin cruzarse con ningún vecino del lugar, está Malena leyendo uno de los libros que le mandó su hermana, para ocupar las largas horas de soledad del lugar. A veces piensa que el silencio es bueno, pero tanto, la puede trastornar. Se pregunta si con tanta soledad y silencio una persona no puede llegar a volverse loca.
Mira el reloj, son pasadas la una y diez de la noche. Siente el cansancio y la necesidad de irse a dormir. Parece que Marcos otra vez se quedará con sus amigos hasta tarde.
En el camino Marcos piensa si hizo bien en llevarse a Malena a vivir tan lejos de todo y de todos. Pero cuando piensa en los motivos que lo llevaron a tomar esa decisión , siente que fue la correcta, de haberse quedado en el lugar que vivían, la vida de él y la de Malena hubiera sido otra, cree que con el tiempo lo entenderá, que fue pensando en el bien de ella ,más que por él mismo. Él hubiera aceptado la situación, su destino, sus padres le enseñaron que se debe aceptar lo que a uno le toca en la vida, pero ella, no lo entiende así.
Cuando Malena se prepara para irse a descansar, se corta la luz, siente voces, hablan o mejor pareciera, discuten. Ruidos de sillas que se corren, un golpe fuerte, hueco, la puerta que da atrás que se cierra de un portazo. Luego silencio. Pareciera que el ruido llega de la cocina. Marcos debe haber llegado con algún amigo, y debe estar furioso, tal vez perdió el juego. No soporta que las cosas no le salgan como él quiere, últimamente su carácter está exaltado y nada se toma con calma. Malena duda si el hombre con el que se casó la sigue amando igual que antes, si llevarla a un lugar tan alejado , con tanta soledad y silencio fue bueno o Marcos buscó lo que es bueno para ella o conveniente para él.
Cuando llega a la cocina, busca las velas y las enciende. Marcos no está y no hay nadie allí, pero ella está segura que escuchó voces, sillas que se arrastraron, el portazo. Enciende la cocina, mira por el vidrio de la puerta. La oscuridad no permite ver nada, se escucha la llovizna en el alero de la galería.
-Marcos ¿Dónde estás? –estás con algún amigo? ¿Marcos? ¡¡Contestá!!
Decide tomar un té, tal vez la ayude a descansar mejor porque no le gusta la oscuridad, -¡que raro! No hay agua. ¿Dónde estará Marcos? No puede haberse ido de vuelta, no puede haber venido con un amigo hasta aquí, discutir y luego llevarlo de vuelta, además todos ellos tienen auto. Va a la habitación se pone el impermeable, toma una linterna del cajón de la mesada y se dirige al garaje donde está la llave del paso del agua. Nadie puede haberla cerrado, si nadie los visita, aunque ayer estuvo Don Santiago, el único vecino que hay cerca y les hace una visita semanal, porque como dice él -si no hablamos o conversamos con alguien, nos vamos a convertir en vegetales.
La llave esta bien. Revisa el motor elevador de agua. Funciona bien. Si la llave está abierta y el motor anda, debería tener agua, ¿Cómo se explica que si todo está y anda bien no tenga agua? Encima es de noche, llovizna y Marcos no está. De todos modos tendrá que esperar a mañana.
Cuando está por salir ve la llave de cambiar el neumático en el suelo. Es raro que esté caída, Marcos es muy ordenado. Cuando la agarra para colocarla es su lugar, siente un escalofrío por todo el cuerpo, tiene sangre, mira a su alrededor, hay un camino de sangre que va hasta la entrada de la casa, hay un abrigo ¡Con sangre! Se acerca ¡¡¡Es de Don Santiago!!! Corre hasta la casa, toma el teléfono y lo llama desesperadamente. No contesta. Es raro, si él no sale y menos de noche…¡¡¡Qué pasa!!! Algo está mal…, Está mareada, como si quisiera moverse, correr, y algo se lo impidiera. Vuelve a llamar. No contesta. Se siente más desesperada y asustada todavía.
-¡¡¡Marcos…Marcos!!! Se sienta y piensa en todo lo que acaba de ver. En la heladera debe haber agua. Va a buscar un vaso y siente algo pegajoso en la perilla de la alacena, más sangre…Se sienta, busca con la luz de la linterna alrededor. Gotas de sangre marcan un camino a la puerta que da afuera. Unos golpecitos se escuchan, alguien está golpeando la ventana, quieren entrar, el miedo se empieza apoderar de ella…Se obliga a concentrarse en pensar, algo tiene que hacer, recuerda que cuando fue a buscar la linterna no estaba la cuchilla, el automóvil no estaba en el garaje, o sea que Marcos no estaba en la casa. Pero, ella había escuchado voces que discutían, ruido de sillas que se corrían, un portazo. Presiente que está en peligro y llama a la policía.
Cuando la policía llega, Malena le cuenta lo que escuchó y le muestra los rastros de sangre encontrados. Los investigadores le preguntan por su esposo, dónde está, cuánto tiempo hace que viven en ese lugar y los motivos. Ella no sabe que contestarles, ahora recuerda que Marcos nunca le comentaba cuales habían sido los motivos por los que se habían mudado allí. ¿Por qué un hombre que tiene una carrera tan importante, su propia oficina donde ya es reconocido, deja todo de un día para el otro, se muda a un lugar alejado donde no lo conoce nadie, no puede ejercer su profesión, y es difícil que pueda hacer contactos? Siempre que le preguntó, contestaba que ya volverían era cuestión de tiempo. ¿Qué tiempo? ¿Tiempo para qué?¿ Qué era lo que no decía?
Finalmente le dice a la policía cuales son sus sospechas, o casi certezas. Marcos ha matado a Don Santiago. Deben haber discutido. Últimamente anda alterado, de mal carácter. La policía va a la casa de Don Santiago para ver si las sospechas de Malena son ciertas.
Unos pensamientos espantosos vienen a su cabeza. Todo le da vueltas, ¿Estaba casada con un asesino que huía y ahora había vuelto a cometer otro crimen? Espera que la policía regrese. Tan metida estaba en sus pensamientos que no escuchó que alguien llegaba. De pronto sintió que golpeaban la puerta, miró a través del vidrio y sintió que su corazón se detenía, le transpiran las manos, parecía que todo le daba vueltas. La policía volvió y aseguró que no hay nadie en la casa del vecino, encontraron rastros de sangre, pero el hombre no estaba habían revisado toda la casa.
Los investigadores se van. Tienen que pedir ayuda al pueblo vecino para buscar al hombre, son pocos y solos no pueden, además ellos están más preparados para esta clase de investigaciones. Nuevamente se queda sola, cierra todo con llave. Ruidos de vidrios. Marcos quiere matarla ¡¡¡Seguro!!!... ¿Por qué la dejaron sola? ¡Debería haberse quedado alguien por seguridad!
La policía encuentra a Marcos en el camino cerca del lugar, tapando una excavación. A pesar de la oscuridad se ve que sus ropas están sucias con sangre. Lo detienen ¿De qué se lo acusa? Sospechoso de matar a Don Santiago, su vecino.
Vuelve la luz y Malena empieza a empacar. Una voz conocida se escucha, levanta la vista y ahí está Don Santiago. Ella se larga a reír y llorar al mismo tiempo ¿Que es esto? ¡El muerto frente a ella!
Cuando se tranquiliza, Don Santiago, le cuenta lo que sucedió en realidad. Marcos pinchó un neumático cuando regresaba, no tenía auxilio y como estaba cerca de la casa de Don Santiago, le pidió si lo llevaba hasta la casa a buscar uno de repuesto que tenia en el garaje. El hombre lo llevó. El neumático estaba detrás de algunas cosas que estaban atadas, entonces fue a la cocina, buscó la cuchilla para cortar la soga. Don Santiago le había pedido un vaso con agua, llevó el vaso y la cuchilla toda junta, al alcanzarle el vaso, un mal movimiento, resbalón y Don Santiago se corto la mano. Cuando vio que el corte era profundo, usó su abrigo para parar la sangre. Marcos lo quiso llevar al hospital, pero él no aceptó, entonces volvió a la casa a buscar para curarlo. Don Santiago le insistió que no era nada, discutieron, lo agarró del brazo y se habían llevado por delante las sillas. Y Salieron dando un portazo, lo llevó de prepo al hospital por eso no estaba en su casa cuando ella lo llamó. La sangre en su casa era porque entró a buscar el carnet de la obre social ¿Pero la excavación que estaba tapando? En el camino se les cruzó un perro y no pudieron evitar atropellarlo. La llovizna y la oscuridad no les permitieron verlo, como eran amantes de los perros no quisieron dejar al animal tirado al costado del camino, -según ellos era como dejar a un humano-, decidieron que Marcos se quedaría a enterrarlo mientras Don Santiago iba a la casa por si Malena estaba preocupada y luego lo volvería a buscar.
No había agua porque el motor de emergencia no andaba ya que se había cortado la luz.
Cuando Marcos fue liberado, le contó los motivos por los que se habían ido a vivir allí. Una empresa muy importante le había ofrecido instalar oficinas en esa zona, querían expandirse, y a él le había parecido una buena oportunidad. Pensó en Malena a quién podría darle una mejor vida, su familia era una de la más adinerada de la ciudad y él era poco lo que podía darle. La empresa no había cumplido y él no se animaba a contarle la verdad. Se sentía mal por haberla llevado tan lejos y sola, todo para nada.